Si tienes una tienda de alimentación, una frutera, una carnicería o cualquier negocio con productos perecederos, el método FIFO no es opcional: es la diferencia entre ganar dinero y tirarlo literalmente a la basura.
En este artículo te explicamos qué es el FIFO, por qué es tan importante en el sector alimentario y cómo puedes implementarlo en tu tienda, ya sea con papel, con Excel o con un software específico.
FIFO son las siglas en inglés de First In, First Out — lo primero que entra es lo primero que sale. En términos prácticos para tu tienda: cuando llega nueva mercancía, los productos más antiguos deben salir antes al cliente.
El método contrario, LIFO (Last In, First Out), es un error común que cuesta caro: colocar el género nuevo delante hace que el viejo se quede al fondo hasta que caduca. Con FIFO, ese problema desaparece.
Los productos alimentarios tienen una característica que no tienen otros: caducan. Y cuando caducan, pasan tres cosas malas a la vez:
Según datos del Ministerio de Agricultura, el desperdicio alimentario en comercios minoristas en España supera las 300.000 toneladas anuales. Buena parte de eso se debe a una mala gestión del stock: no se aplica FIFO, no se monitorizan caducidades y se pierde mercancía que era perfectamente vendible.
Cuando llega mercancía, anota o etiqueta la fecha de recepción. Puedes hacerlo con pegatinas de colores por día de la semana, con etiquetas de papel o directamente en el software de gestión. Lo importante es que cualquier empleado sepa qué producto llegó antes.
Físicamente, cuando repongas un product en cámara o estantería, empuja el género viejo hacia delante y coloca el nuevo detrás. Sí, tarda un poco más. Pero evita que el viejo se quede enterrado y caduque.
El FIFO resuelve el orden de salida, pero necesitas saber cuándo caducan tus lotes con antelación suficiente para actuar: hacer una promoción, rebajar el precio o apartar el producto antes de que no sea apto para la venta.
En una tienda con volumen medio o alto, hacer esto a mano es prácticamente imposible sin errores. Aquí es donde un software de gestión de stock con FIFO automático marca la diferencia: cada venta descuenta del lote más antiguo sin que tengas que pensar en ello.
Si tienes menos de 30 referencias y poco volumen, el FIFO manual con papel o Excel puede funcionar, aunque siempre conlleva el riesgo del error humano. A partir de 50–70 referencias o varios empleados, el FIFO manual se vuelve inmanejable.
Un software con FIFO integrado hace todo esto solo: cuando registras una venta, el sistema descuenta del lote más antiguo, actualiza el stock en tiempo real y te alerta cuando un lote está próximo a caducar. El tiempo que ahorras y las pérdidas que evitas justifican con creces el coste de la herramienta.
Saber qué es el FIFO no significa aplicarlo. El error más frecuente es reponerlo mal en el momento de entrada de mercancía. En el día a día de una tienda con prisa, lo fácil es poner el género nuevo encima del viejo. Eso mata el FIFO en menos de un minuto.
La solución es crear un hábito claro con los empleados y, si es posible, que el software registre automáticamente el orden de salida para que no dependa del criterio de cada persona.
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